domingo, 15 de marzo de 2026


Que alguien recoja mis lágrimas
y las lleve a los campos secos del amor,
a esos surcos donde nada floreció.

Porque si voy a llorar
por quien no supo amarme,
quiero al menos
que mis lágrimas
a alguien puedan sanar.

¿Cómo puede doler una semana
como si fuera una vida?

Fue bello, sí:
como una estrella fugaz,
que apenas alcanza a ver el ojo
pero que el alma
no logra olvidar.

Hoy mis lágrimas caen
por la muerte
de lo que entre nosotros
no floreció.

Pero también caen
sobre la flor que me diste,
la que en mis manos pusiste
con el corazón latiendo
entre sus pétalos.

Mis lágrimas
son ahora el agua
que da vida
al recuerdo del último beso.

Y cuidaré de esa planta
como no he cuidado a nadie,
porque ella
¿qué culpa tiene
de que tú no supieras quedarte?

Ella crecerá,
no se marchitará.

Porque tal vez lo tuyo
no fue amor,

pero en mi pecho
ardió un fuego repentino.

Ay, qué dolor el mío:
yo te amé
y tu miedo te alejó.

Quisiera arrancarlo de tu pecho,
protegerte de la oscuridad,
ser tu lámpara en la noche.

Pero no puedo.

Eres tú
quien debe perder el miedo
y atreverse
a vivir lo nuevo.



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  “Todo lo que vemos o parecemos es solo un sueño dentro de un sueño.” - Edgar Allan Poe, Un sueño dentro de un sueño