Si me siento desesperada,
tomo cafeína, mi fiel tentación,
es mi escape, mi espada,
mi eterna solución.
De ella nacen mis desvelos,
mi pulso, mi contradicción,
porque en su aroma encuentro cielos
y en su amargura, adicción.
Le di poder sobre mi mente,
le di trono a mi obsesión,
y ahora vive eternamente
encerrada en mi razón.
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