Te dije mi amor en palabras de un mensaje, con la esperanza de que sintieras lo mismo que yo aún siento. Pensé que podría ser recíproco, pero no lo fue, y tal vez el destino me susurra en silencio que no eras tú el amor perfecto y eterno que me corresponde. Ya llegará aquella persona que me desee amar como yo deseo ser amada, con esa pasión y esa intensidad que te quería volver a entregar. Le rogué a la vida que te trajera de vuelta, le pedí a Dios que nos uniera otra vez, pero la vida me gritó con voz callada que no eras tú, que debía tener paciencia, que aún falta el amor que sí será. Ese que me sueñe y me anhele, que me busque incluso en sus sueños, que un día llegará, sin aviso, a mi puerta, con un ramo de flores y su corazón en la mano.
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