Dicen: “Quédate con quien te ame más de lo que tú lo haces.” Pero yo no lo veo igual, el amor no es juego de cantidades. Debe ser recíproco, sí, pero no medido en razón, sino en entrega sin fin, en cada gesto, en cada canción. Amarse tanto, profundo y sincero, que uno sienta que el otro da más, que su corazón es un verdadero cielo donde la suerte se siente al amar. Ese es el equilibrio perfecto, no contado ni medido jamás, sino sentido en un afecto directo, donde amar es tener y dar a la vez, de verdad.
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