sábado, 14 de febrero de 2026

Todo me sabe a nada

 

Nunca se detuvo,
nunca dejó de latir,
pero por un tiempo dejó de sentir,
se olvidó de la intensidad
con la que podía vibrar y amar.

Alguien se fue
y lento se volvió mi corazón;
cada persona a quien se lo presté después de él
solo le bajó el volumen a la canción,
tan fácil como girar la perilla
del estéreo del carro sin compasión.

Lo tocaron, lo giraron,
de cabeza lo dejaron.
Eso dolió…
porque cada quien que pasó
lo apagó un poco más,
ya casi no sonaba,
ya casi no estaba.

Pero tú…
tú subiste el volumen,
te gustó la melodía,
y casi una bocina contigo trajiste
para que el ritmo renaciera,
para que la música volviera.

Y aun así, mi amor,
me da miedo que un día
el volumen quieras bajar,
que sientas que no buscabas
una intensidad tan alta,
una pasión tan viva,
una canción tan mía.

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  “Todo lo que vemos o parecemos es solo un sueño dentro de un sueño.” - Edgar Allan Poe, Un sueño dentro de un sueño